miércoles, 9 de junio de 2010

Ideas equivalentes

─ Cuando uno muere ¿Qué se muere? Decía el divulgador científico Eduardo Punset en una entrevista con Andreu Buenafuente. Porque los átomos son eternos prácticamente, osea que un cuerpo está hecho de átomos, y los átomos no se mueren. Y luego hay unas células que son las células reproductoras germinales las que garantizan que te vas a repetir generación tras generación y esas en un cultivo adecuado tampoco mueren. Entonces ¿Qué se muere cuándo uno se muere? ─ Los dejo con esa duda, dice Eduardo con una gran sonrisa en el rostro como si este supiera el gran secreto de la vida. 

Resulta obvio aseverar que el pensamiento de Punset no es nuevo, pues hace aproximadamente 2400 años en Grecia ya existía un filósofo materialista al que ya se le habían ocurrido estas reflexivas ideas de que somos eternos. Demócrito (460 a. C. - 370 a. C.) uno de los grandes filósofos presocráticos postuló que la materia se compone de unas partículas pequeñas e indesctructibles a las que llamó Átomos (indivisible). Éstos átomos tenían como particularidades la indivisibilidad, el contínuo movimiento y la indestructibilidad. En pocas palabras, son eternos.

Partiendo del materialismo de Demócrito vinculado con la elocuencia de Punset, cabe la posibilidad de que la reencarnación es posible y verificable.
Hablando objetivamente puedo tomar como punto de comparación a las filosofías o religiones orientales como la budista donde claramente se observa la inclinación hacia la creencia de la reencarnación o samsara (en sánscrito). Para las religiones orientales existe como parte de su teología la llamada "reencarnación" que no es más que el renacimiento o la personificación de un nuevo ser o alma después de la muerte.

Esencialmente los orientales creen en una reencarnación espiritual; es decir que lo que reencarna es el alma tantas veces como sea posible hasta completar el estado de total liberación o Nirvana para los budistas.
Quizás suene descabellado pero, para relacionar las dos civilizaciones en una sinergia de conocimiento racional debemos mantener un criterio frío y sin escrúpulos. Así que, siguiendo las ideas de Demócrito aunado con las creencias orientales ¿quién puede negar que efectivamente podemos reencarnar y/o pertenecer a otro ser? "La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma" dijo Lavoisier en su Ley de la conservación de la materia. Los átomos son eternos, y por lo tanto nosotros mismos estamos formados de "materia eterna". Entonces ¿quién se atreve a decir que somos mortales a pesar de nuestras propiedades eternas? ¿Por qué le llamamos muerte a una simple transformación inherente e infinita de la materia? Si en mi organismo el 0.26% es de sodio, ¿quién puede negar que parte de ese 0.26% de sodio perteneció en algún momento a algún otro animal o quizás al inmenso mar?

No olvidemos que estamos condenados a obedecer un ciclo infinito de fenómenos físico-químicos que a veces son inexplicables para nuestra razón. Aceptemos finalmente nuestra naturaleza de "nunca perecer".

sábado, 3 de abril de 2010

Miedo

¡No finjan!, Sintieron mello.

En más de alguna ocasión, al ver una buena película de terror, hemos sido cómplices de este fascinante proceso fisiológico particular del sistema límbico denominado "miedo". Y cuando hablo de miedo no me refiero al miedo psicológico e infundado que el ser humano ha desarrollado inútilmente a lo largo de miles de años; al hablar de miedo, me refiero más bien al miedo por naturaleza, ese miedo primitivo del que formamos parte todos los animales. 
Inteligibles o no, todos los animales vivientes tenemos la dicha de ser "miedosos". Y es que a pesar de que sentir miedo es una experiencia incómoda y desagradable, paradójicamente nos ayuda.
 
¡Que no panda el cúnico!
 
Resulta ser que para los científicos, el miedo sólo sirve (primitivamente) para una cosa: Huir.
Definitivamente Darwin tenía razón al decir en el siglo XIX que somos el resultado de la evolución, y el miedo no sería la excepción. El miedo también es el resultado de la evolución, ya que los homínidos estaban expuestos a fortuitas amenazas como el contacto con animales salvajes o el hecho de ser partícipe de un acto de la desmesurada fuerza del clima, y esos eventos fueron los que orillaron a nuestros ancestros a que se prepararan de alguna manera para escapar de ese lugar lo antes posible y refugiarse en un lugar tranquilo y seguro.
 
De ahí que hoy en día en cualquier forma de miedo que experimentemos, surjan éstas señales corporales fisiológicas que nos preparan para escapar: Los ojos se agrandan y las pupilas se dilatan un poco para ver mejor mientras que el corazón bombea sangre profusamente logrando que se propague adrenalina con mayor rapidez en el organismo. Consecuentemente aumentará la frecuencia respiratoria como resultado de la exhaustiva tarea del corazón, el cual sigue enviando sangre a todo el cuerpo y se concentra en enviar sangre a los músculos de las extremidades inferiores para poder correr y escapar. Ciertamente es común que nos paralicemos cuando experimentamos un gran susto, y esto se debe a que los lóbulos frontales (encargados de la atención conciente) se desactivan, lo que provoca que el sistema límbico sólo se concentre en la amenaza y dé como resultado una indeseable inmovilización.
 
Es por eso que "sentimos mello", y cabe destacar que hay de sustos a sustos, y aunque la gente finja no tenerle miedo a nada, realmente no deja de ser un animal, y por lo tanto responderá tarde o temprano a una inusitada y repentina amenaza. Dudo mucho que este tipo de miedo se pueda aprender a controlar puesto que como se ha dicho, es un miedo primitivo y fue desarrollado instintivamente por un proceso de evolución. Sin embargo; algunos miedos que se pueden llegar a controlar de manera paulatina son los psíquicos como por ejemplo: el miedo a volar, el miedo a fracasar, el miedo a morir, o uno que admito es personal: el miedo a morir sin antes haber trascendido.
 
Y tú, ¿A qué le temes?

domingo, 7 de febrero de 2010

Un panorama introductorio


Queridos lectores:

Les saludo desde el rincón más frío de mi recámara, el rincón mágico donde surgen nuevas ideas, fantasías y mundos vagos que juegan como fervientes burbujas que esperan ser tentadas por el mínimo contacto del exterior para estallar. 

Siendo la primera entrada de este blog, les doy la bienvenida y los invito a que se liberen de cualquier pensamiento negativo, preocupación o inquietud que les domine. Relájense, respiren, sientan y formen parte de la infinita efervescencia exorbitante.

Déjame decirte, atento lector, que estás ante un blog donde se respira la deliciosa lectura. Y por lo cuál te recomiendo que la acompañes de lo que más te guste: ¿Por qué no un fresco y humeante café? dicen que es el mejor acompañante para degustar la exquisita lectura, ¿tu qué piensas?
Por mi parte, acompañaré mi redacción con una deliciosa pieza de... Jazz. Por cierto, ¿ya escuchaste el álbum Like minds?
Bueno, ya que te olvidaste de tus preocupaciones, te acomodaste en tu silla y tienes en tus manos al mejor acompañante para degustar la lectura entonces es hora de "entrar en materia"
Te explico de qué se trata mi blog ya sin metáforas ni rodeos (no vaya a ser que se te enfríe tu café). Mi blog, como ya te habrás dado cuenta es de letras. Si, es de muchas letras y una que otra imagen. Como alguna vez leí: "las letras son portadoras de palabras, las palabras son portadoras de ideas, y las ideas son portadoras de nosotros mismos". No se quién dijo eso, es una frase que yacía olvidada en un viejo cuaderno, pero si tu sabes quién lo dijo por favor no dudes en decírmelo. Bueno, el caso es que mi blog es de letras, y siendo más profundo quizás también sea de literatura. Recordemos que la literatura es el arte de la palabra y yo me encuentro aquí, en mi cuarto frío "haciéndome de palabras".
Pues si, a lo largo de este efímero e inexorable tiempo estaré posteando algunos cuentos, historias, pequeñas novelas, relatos, crónicas y ensayos de varios temas. La idea es que haya de todo un poco, ya que me gustaría presumir que en este blog no existen los temas ni géneros absolutos, sólo letras.
Así que ya estás informado, de esto se trata, de leer y escribir, ni más ni menos, ni muy muy ni tan tan... fácil y sencillo ¿no crees?
Pues bienvenido seas a este humilde blog y espero que lo disfrutes tanto como yo.